Me llamo Paco Ruano y este blog nació como parte de una asignatura de Técnicas de la Información y Comunicación durante mis años de bachillerato.
Lo que comenzó como una actividad académica, terminó convirtiéndose en una herramienta que me acompañó durante distintas etapas de mi vida. Primero me ayudó a desarrollar una capacidad de expresión escrita mientras que con ello, lo que realmente trabajaba era mi capacidad para expresarme en público. Más tarde se transformó en un espacio donde compartir reflexiones, experiencias y relatos personales.
Con el paso de los años, algunas de las entradas dejaron de ser simples textos aislados. Varias historias encontraron continuidad más allá de la última línea publicada y comenzaron a reclamar un desarrollo propio.
De ese proceso nació Un hombre sin armadura. Y de la misma forma, otros proyectos siguen creciendo a partir de experiencias, recuerdos y vivencias acumuladas durante años de trabajo y observación de la realidad.
Hoy La silla de Enea sigue siendo lo que siempre ha sido: un lugar para dar rienda suelta a muchos temas a través de la escritura. A veces una idea ocupa apenas unas páginas. Otras veces termina convirtiéndose en una historia mucho más grande.
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